|
Gritarle a Dios "Ven" para que inunde nuestra vida con su presencia, es lo mismo que describir nuestro misterio como cristianos: "Nosotros no ponemos a Dios en el mundo, no somos quienes, con cruces y ropas especiales, hemos encarnado al Hijo. Él es quien ha venido, quien se ha acercado."
Y esto da la vuelta a todo. Gritarle "Ven", no por necesidad, sino por amor. Gritarle "Ven", no porque nos sintamos solos, sino porque deseamos su compañía.
seguir >>>
|
|