Relatos: Tibieza, ni frío ni caliente
 
GABI (Madrid)
Es muy curioso, pero yo pienso que una de las razones de la falta de vocaciones en la actualidad es precisamente la tibieza y la mediocridad con que vivimos los que nos llamamos cristianos. Si la fe que tenemos no cambia radicalmente nuestra forma de vivir, si en mi vida no hay algo que chirría con la sociedad voy por mal camino. Si en mi vida no se refleja Cristo, el que está a mi lado no le verá.
Si los que tenemos vocación a la familia la vivieramos con radicalidad; nuestro día a día destilase Cristo, por lo menos cuestionaríamos a nuestros hijos y estos a los demás. Pero lo cierto es que vivimos en la más absoluta mediocridad, nos hacemos la fe a nuestra medida, de forma que más que seguir a Cristo nos seguimos a nosotros mismos, seguimos a aquello que nos gustaría que Cristo fuese, olvidándonos de lo que nos cuestiona, de lo que nos interpela. De esta forma convertimos a Cristo en un somnífero que nos ayuda a estar mejor. Pero claro una vida así vivida no interpela a nadie, porque un cristiano que vive como si no lo fuera, que mira para otro lado cuando el mensaje de Cristo contradice su vida, es un cristiano hueco "como címbalo que resuena".
Eso cuando no "escandalizamos" al otro (en el sentido bíblico de la expresión), pero eso es otra reflexión.
Perdón por el rollo. Un saludo.

DAVID (A Coruña)

"Para arriesgar, no se pueden llevar flotarores o salvavidas."
Yo también opino que hay que arriesgarse y luchar por lo que uno quiere, aunque te des muchas veces cabezazos contra las paredes y las cosas que haces se te tuerzan, sigue intentandolo algun día la vida te sonreirá.
Todo se acaba todo nace pero nuestra fé seguirá ahí.

Muxisimas gracias a Jose y las númerosas personas que colaborais con él para que esto florezca de tal manera que nos llene el corazon de tan gozosa alegría.

 

NATALIA (Alcalá)
"Mojarse es vivir al máximo, sin quedarse en las lindes. Cuando Dios aparece en nuestra vida...
Justo ayer hablábamos de esto en una reunión, y yo opinaba que en muchas ocasiones el problema que tenemos los jóvenes es que nos da vergüenza reconocer ante aquellos que están a nuestro lado que somos católicos, que creemos en Dios, y esto nos lleva inevitablemente a restar fuerza a nuestro compromiso con Él y con todo lo que Él conlleva.
Hay que mojarse, y a veces no es nada fácil, pero sin duda es mejor reconocer lo que uno es y lo que a uno le llena, en lugar de comportarse con cobardía. También me llevó a pensar que con lo claro que lo tengo, muchas veces me cuesta mucho y meto solo los dedos de los pies en el agua...

!Hay que mojarse!

No seas indiferente. ¿Qué ocurrirá si dejas a Dios entrar en tu vida y confías en él de verdad, con todas las consecuencias? ¿Dónde te conducirá?

PP. Escolapios -EPV