¿Cuál ha sido el talento que hemos recibido? ¿Por qué cuando pensamos en la parábola el que ha recibido un solo talento le miramos con compasión?
Hemos recibido, como cristianos, el talento estrella de parte de Dios, que es el Evangelio. No hemos recibido una cualidad o una docena que nos hace especiales, sino una persona que nos hace vibrar, nos apasiona, nos deslumbra, guía y conduce. ¿Cómo es posible que queramos esconderlo y buscar otros talentos en otros lugares? ¿Cómo es posible que no lo pongamos en funcionamiento?
Dad gratis lo que habéis recibido gratis. Buscad el Reino de Dios y su justicia; el resto se os dará por añadidura. Si no tengo amor, no soy nada. ¿No te suenan esas palabras cercanas?
Es el talento de la vida y de la libertad, es el talento del amor y la cercanía, es el talento de la presencia y de la fortaleza. Es un talento que va en busca de los más débiles, un talento comprometido y comprometedor, que no deja indiferentes.
Los talentos de los otros compañeros, que recibieron varios, se multiplicaron por dos. El Evangelio, en el corazón que lo recibe, se multiplica continuamente, pero siempre es como uno: Jesucristo, en nosotros; el Espíritu que clama; el corazón del Padre abierto; el hermano, el rostro de los más cercanos, profundamente iluminado.