Era el primer día de la semana y todo estaba oscuro, sobre todo su vida. Sin luz. Vio la piedra que cerraba el sepulcro quitada y sus pies comenzaron a correr. ¿Qué había pasado? ¿Se habían llevado al Señor? Y rompió de nuevo a llorar. No podría estar jamás con él, sin recuerdo.
Pero un hombre se acercó a preguntarle por qué lloraba. Me han arrebatado todo en la vida, me han robado. No sé dónde buscar ahora.
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