Relatos: Yo os llamo amigos

 

 

Pero los discípulos andaban inseguros, porque no tenían claro cómo debían comportarse, y qué podían esperar. Si les hubiéramos preguntado, seguro que todos podrían decir prácticamente lo mismo: "No lo tengo claro."

Para las cuestiones más importantes de la vida, lo más seguro es que, al final de una conversación, nos quede poco claro qué sentimos, qué podemos esperar y qué tenemos realmente. Distinguir entre lo que hay y lo que desearíamos, nos es fácil.

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para no quedarse en palabras

¿Cómo resuenan en ti estas palabras?

PP. Escolapios -EPV