|
Una razón impulsa la necesidad del trasplante: que no son capaces de escuchar a Dios, su Palabra, ni de verle cercano. Los hombres se quejan, mientras sufren la dureza de su interior, de su lejanía, del desconocimiento. El interior del hombre ha quedado inservible y nada pueden ya esperar de él.
Por otro lado, el mismo hombre se da cuenta de su situación dolorosa y desearía vivir más, sentir más, lanzarse más, no quedarse en mediocridades y deseos.
seguir >>>
|
|