Ezequiel escucha la Palabra de Dios. "Arrancaré el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Infundiré en ellos mi espíritu..." Y no se la guarda para él. Sabe que detrás de su misión profética, está Dios mismo susurrando. Sólo a Él se le podía ocurrir esta idea genial. Un trasplante de corazón hace más de 2500 años.
El corazón paralizado de los hombres, agarrado a sí mismo y endurecido por el miedo, no les dice nada del sufrimiento de los demás.
seguir >>> |