Entramos en un edificio de varias plantas, subimos en el ascensor. ¡No hay nada que temer! Bajamos al metro, al subsuelo de la ciudad, escaleras y escaleras. ¡No hay nada que temer! ¡Es seguro! En las campañas de tráfico se insiste en la seguridad, las naciones se preocupan por ellas y envían policías a las calles...
¿Y en nuestra vida? Cada vez que tememos porque nuestra vida no es segura estamos delante de algo grande. Cuando se abre y nos deja ver sus misterios.
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