Encontrarse en esta situación, empezando de nuevo, es una gran pregunta. ¿Para qué todo lo anterior? Y siempre cabe protestar: ¿Por qué tengo que ser yo quien dé estos primeros pasos y no otro? ¿No hay nadie más que quiera y soy el más pardillo de todos? Pero es un privilegio. En medio de la tempestad se abre, con calma, la tranquilidad. Ahora lo vemos todo más claro. Lo que siento y estoy viviendo no es porque "sea el único", sino porque "soy único para Dios". Una manera diferente de ver las cosas, y todo cambia. Desaparece el miedo primero, con sus quejas, y se inicia la gran aventura. Sí, es tu vocación. ¡Cómo no empezar de nuevo!
¿Cuánta gente conoces que haya cambiado de estudios? ¿Cuántos conoces a quienes le ha cambiado la vida en algún momento? ¿Qué personas sabes que están planteándose esta pregunta? ¿Qué crees que sienten? ¿Crees que fueron libres? ¿En quiénes reconoces "la libertad" de elegir? ¿Quiénes fueron "aplastados" por los miedos sin hacer nada?
¿Por qué toca "empezar de nuevo"? Sencillamente has descubierto algo que antes desconocías, y que es más grande que todo lo que creías poseer. Nada vale tanto, nada es comparable, nada es igual. Sabes que esto es lo mejor, sabes que no ha sido un sueño, no es una ilusión, ni una quimera. Sabes que te juegas la vida, y que con la vida no se juega.