|
|
Igual que en Navidad, aun estando todo bien preparado, nuestra vocación puede escaparse o confundir su rumbo. Dpende de en qué lugar, en Quién anclemos nuestra vida, a qué nos sujetemos en la marea de la vida para soportar los cambios de aire, como los cambios de humor o de situación.
Aunque es un peligro. Echar el ancla, sujetarnos con fuerza a algo puede ser más que un engaño. En la baja profundidad, es fácil amarrar. Simplemente disfrutar del horizonte como paisaje. |