DE LA EXPERIENCIA A LA VIDA DE LA FE, algo más que una apuesta pastoral

Es el sueño de todo catequista: ver que sus muchachos y adultos, comienza a encarnar y hacer real todas las palabras que se van sucediendo. Y sin embargo es una tarea que muchas veces se convierte en un imposible.

Quizá sea que hemos puesto nuestros esfuerzos en no dogmatizar, en ofrecer un amplio abanico de posibilidades que no incomoden, que sugieran simplemente. Dejamos la tarea de concretar a los demás, y procuramos alcanza con la experiencia todo aquello que la fe niega a los ojos. Que se vea, que se vea... Testimonio, forma de vida, actitudes, opciones fundamentales... Que se vea, que se palpe, que se pueda evaluar.

Continuar más allá de la experiencia, de lo que se ve

Es lógico que el catequista pueda encarnar aquello que previamente lanza a los demás. Si no, sería como si el profesor de matemáticas que enseña a sumar fuese incapaz de resolver su propio ejercicio. Sin ese punto de referencia, sin la propia vida puesta al servicio del Evangelio y de la escucha de la Palabra, es imposible leer los pasos que dan los muchachos y adultos a quienes hablamos con pasión de la fe. Es más, es imposible hablar con fe.

Pero atarse a la experiencia, con su contigencia y atractivo, corre el peligro de desvirtuar la fuerza de la fe, que se traduce en confiar y arriesgar, en esperar más allá de lo esperable.

¿Es ciertamente el Evangelio lo principal? En él pocas cosas se pueden ver o se puede hablar de ellas a ciencia cierta. Se produciría un gran debate, y así lo muestra nuestra historia, la historia de la Iglesia. Cada vez que se pretende controlar algo totalmente, dejar cerrado... surgen opiniones que se contradicen y son capaces de argumentar. El diálogo, más que medio necesario para la pastoral, es un instrumento estructural de la vida. Y así igualmente la oración para la vida cristiana, el diálogo con Dios, la entrega.

Para finalizar, una conclusión: Recuperar la fe, más allá de la misma experiencia que se propone. Compartir desde la fe.

PP. ESCOLAPIOS - ESCUELAS PIAS