Palabras: Visita

 

Pero también hay visitas que llegan por sorpresa, sin avisar.
Cuando recibimos una de estas visitas, lo que hay es lo que hay. No hay tiempo para más. Quien nos visita entra en nuestro espacio tal y como lo tenemos a diario, con sus zonas de luz, con sus telarañas (interiores y exteriores).

En estas situaciones la hospitalidad no se puede fingir. Los pequeños gestos de acogida brotan con sincera naturalidad de la alegría del encuentro. O, por el contrario, la incomodidad de la situación tensa las falsas sonrisas y sólo deja nacer de los labios vacías frases hechas que huelen a rechazo.

seguir >>>

 

para no quedarse en palabras

¿Qué sueñas con acoger en el corazón?