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¿Qué salida queda cuando parece que a nadie le importa de corazón aquello que nos hace sufrir? Para muchos, llamarlo de otro modo, y aprender que aburrirse o no es una forma de sufrimiento, que no tener sentido tampoco lo es, que la falta de motivación y deseos no se llama así, que la ruptura consigo mismo y esa imperceptible llamada inalcanzada hacia la plenitud y el ejercicio de los propios dones y virtudes tampoco es sufrimiento. Sin nadie que te tome en serio, dejaráde llamarse sufrimiento porque suena demasiado grande, pero lo será.
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