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La paz no es "no violencia", sino guerra con uno mismo para construir la paz, guerra con los propios caprichos, ignorancias y comodidades. La paz no deja tranquilas a las personas durante un tiempo, las inquieta y altera, las mueve por dentro porque algo no está reconciliado. La paz exige trabajo por ella, y comienza por uno mismo, puesto a la luz de Dios.
Y también es don del Espíritu, que obra en el interior del hombre, es regalo por vivir según lo que realmente somos y responder a la propia vocación regalada. Es paz. |