La novedad transforma, porque aporta quizá aquello que nos faltaba. Viene a llenar un hueco en el que antes no habíamos reparado o a resituar todo.
Cuando la vocación comienza a descubrirse, cuando es algo novedoso para nosotros, ocurre algo similar. Lo que había ya no tiene ni el mismo valor ni ocupa el mismo puesto. Tiene que dejar espacio y hueco. Es como un "nuevo" inquilino en nuestro corazón.
seguir >>> |