Sí, combate. Sí, lucha. Sí, esfuezo. Sí. Ojalá pudiéramos hablar de lo contrario, pero hay que luchar. Cualquier persona tiene que luchar por aquello que quiere, se tiene que esforzar por conseguir y realizar su sueno.
Entendemos que el combate tiene muchos rostros, que el enemigo no está siempre fuera. No es sólo luchar contracorriente. Más de una vez nos daremos cuenta de que somos nosotros mismos quienes ponemos trabas a nuestros suenos, a nuestra vocación. Más de una vez tendremos que luchar contra nuestra propia "pereza", contra el "miedo", contra la falta de "valentía", contra la indiferencia, contra la comodidad.
Son muchos los enemigos. ?Cuáles son los más importantes para la vocación? Calasanz decía que dos: la falta de conocimiento propio, de quienes se creen que ya han terminado de crecer; y alejarse de los pequenos, con lo que eso conlleva, alejarse del lugar donde hemos descubierto a Dios.
Por lo tanto, para luchar es imprescindible recordar quiénes somos, a la luz del Amor de Dios, y permanecer cerca del lugar donde encontramos esa Vida.