Entre ser "propietario" y "poseedor" existe una gran diferencia. Los propietarios pueden hacer lo que quieran con lo que tienen, es suyo y nada más. Pero los poseedores saben que su riqueza es compartida. Labrarán, se beneficiarán en parte, pero nunca podrán decir que es "totalmente suyo". Y eso, bien vivido les hará agradecidos. Aunque también hay personas que lo único que desean es "enseñarse a sí mismos". Un carisma construye personas transparentes que "muestran algo más grande" al mundo. Esa es su grandeza.
Y es algo personal. Es una realidad viva. Un carisma siempre está en movimiento y necesita un corazón donde vivir y una sociedad en la que extenderse.
Por último, un carisma construye Iglesia, como si fueran los distintos órganos del Cuerpo de Cristo en conjunto. No se aisla, sino que llama al resto para trabajar conjuntamente con una misma misión.