La ternura es uno de esos "tesoros" que mantenemos muchas veces escondidos. Unas veces por timidez, otras por vergüenza, o por el que dirán... o porque alguna vez nos hicieron dano y ahora tenemos miedo de mostrarnos vulnerables y "sensibles" ante los demás.
Según van pasando los anos y la vida nos va "golpeando" es como si fuésemos aprendiendo a "esconder" lo que cuando somos "pequenos" nos sale de manera "natural". Como los ninos que se viven amados y expresan sin rubor sus sentimientos.
Que difícil nos resulta a veces reconocernos necesitados de amor... y que difícil nos resulta también expresar el amor que todos llevamos dentro.
Pero todos necesitamos encontrar ese "nino interior" que llevamos dentro y que es capaz de abrirse confiado a la presencia del otro y de mostrarse y expresarse sin temor y sin complejos.
Y que gozo para el corazón cuando encontramos (o somos) ese otro que nos acoge y nos permite expresarnos tal y como somos desde lo mejor que cada uno llevamos ya dentro.
Es entonces cuando nuestra afectividad despliega su mejor menú y nos ofrece un banquete de miradas, caricias y gestos de amor que muchas veces ni siquiera necesitan palabras para expresarse.
Es entonces cuando cada momento adquiere una densidad única que lo llena de sentido en sí mismo...
...breves instantes de "paraíso" donde se nos da a gustar el "ágape" que nos espera un día con el Padre (todo Él Amor, todo Él acogida, todo Él ternura... todo Él don)
|