desde los pequeños
 
¿De qué estamos hechos?

 

De qué estamos hechos. Células, claro. O química, mucha química con gran cantidad de carbonos agrupados entre sí de múltiples maneras. Es evidente, al menos para nosotros.

En el colegio me han pedido que escriba de qué estamos hechos. Y para ello tengo que preguntar a mis padres. "Papá y mamá, ¿de qué estamos hechos?" "Hijo, repite la pregunta" Y el pequeño repite. La madre: "¿Quién te ha pedido eso?" El niño: "La profesora. Para el colegio. Todos tenemos que preguntar a nuestros padres." El padre: "Y qué te ha dicho la profesora." El niño: "Que pregunte a mis padres." El padre: "¿Nada más?" El niño: "No."

Y todo comienza a complicarse. Los padres, desconocedores de que era una pregunta sencilla, le dan al pequeño una lección de química que jamás volverá a recordar. "Somos pequeñas células, diminutas, que no podemos ver. Pero que se pueden dibujar así. Todas juntas forman nuestro cuerpo..." Después de una explicación sencilla para un joven, el niño le dice: "¿Entonces qué digo en clase?"

¿No será verdad que algunas de las cosas que explicamos no valen para la vida, sólo para las clases? ¿En qué cambiaría si, desde que son pequeños decimos que somos libres, formados por amor, que tenemos una historia...? ¿Qué es aquello que realmente nos da forma y conforma?