desde los pequeños
 
¿Es tu coche?

 

Llego de Madrid, de una reunión. Dejo el coche en la puerta del colegio y me saluda, mientras bajo, una alumna. Me pregunta si tengo carnet de conducir. La respuesta es notoria. Y luego si es mi coche.

¿Es ese tu coche? Le respondo que no, que no tengo coche. Es el coche de mi comunidad. Insiste: "Entonces, ¿es tu coche?" Y otra vez, vuelvo a decirle que no exactamente, que es común, de todos y al mismo tiempo de nadie. Lo usamos cuando lo necesitamos, pero como es de todos antes hay que preguntar qué van a hacer el resto, si tienen pensado dónde van a ir y cómo, elegir quién lo usa en caso de que sean varios los que quieran utilizarlo... Al final, se va sin comprender demasiado. Demasiadas explicaciones, diría yo.

Hubiera sido más fácil decir que sí. ¿Para qué liarlo tanto? Pero me pareció tan crucial para mí la verdad, tan increíble que alguien de mi edad no tenga algo para sí de forma exclusiva, me pareció una lección tan grande... que me negué. A día de hoy, cuatro después, todavía sigue dándole vueltas a mi respuesta. Mereció la pena explicar qué es pobreza para nosotros.