No da lo mismo cómo se pregunte, ni el tonito que se emplee. Pero más aún es quién lo pregunta.
Acabo de levantarme, es sábado. Los niños ya se mueven por la casa, por todos los lados. Y ahora se acercan, me sacan de las sábanas y las casillas y me llevan a la cocina. Toca desayunar con ellos. Aunque el tono no sea el más adecuado, me lo paso bien a pesar de que me pregunto: "¿Para qué son los sábados realmente?"
En otra situación o perspectiva. Soy un niño que durante toda la semana madrugo porque mis padres me despiertan, y voy al colegio a aprender. Allí encuentro a mis amigos, también libros nuevos y cosas desconocidas diariamente. Hoy es sábado. Me voy a levantar, madrugaré más que el resto. Los despertaré. Quiero pasar con ellos el mayor tiempo posible. ¿Para qué existe el sábado si no es para esto?