desde los pequeños
 
¿Me dejas unas monedas?

 

Si un adulto pide unas monedas es porque necesita cambio para comprar algo, y no le da con el dinerso suelto que tiene. En labios de uno pequeño, pedir unas monedas nos traslada a diversos contextos: el de las chucherías, el de los pequeños gastos (para los mayores, porque para ellos son grandes gastos, su iniciación al consumo responsable o irresponsable), pero también el gesto de la generosidad. Unas monedas sirven para...

"¿Me dejas unas monedas, mamá?" Están en misa, toca la colecta, pasar el cestillo para recoger dinero. La mamá se vuelve, y sonríe a su marido. El niño va aprendiendo. En la homilía, el cura ha invitado a participar entre todos, con lo que tengan, para construir una nueva escuela en un país bastante pobre. El niño quiere colaborar, quiere dar lo que tiene, pero no tiene. Es más, le gustaría saber quiénes son los niños que van a ir, como él, a una escuela nueva con su ayuda.

Al final, después de su aportación y de terminar la celebración, durante ese día de domingo, el niño no vuelve a pedir más dinero a sus padres.