Esto extraña al niño. Carteles en los autobuses, comentarios a favor y en contra. Para los pequeños, creer es casi connatural. Lo saben bien, porque todavía son conscientes de que les queda mucho por aprender y que no lo saben todo.
"¿Hay personas que no creen?" El niño se pregunta, pero no hace público su pensamiento. Se lo guarda para sí. E intenta resolver el enigma, esta nueva división entre los hombres.
Al final, todo termina en un sencillo: No lo entiendo, quizá no crean "en".... pero creer, creer... todos creen en algo. ¿Por qué entonces se pelean entre sí unos y otros, si todos creen y necesitan creer en algo? ¿Por qué no se atreven a decirlo, que necesitan creer continuamente, que eso les hace ser mejores y les impulsa?