Una expresión curiosa. Es normal que surjan dudas, y desde ahí, toda una conversación. Los pequeños son pequeños, no tontos. Y comprenden con frecuencia más de lo que nos pensamos.
El padre le pregunta al hijo. <<¿Has comprendido hoy el Evangelio? ¿Qué significa ser "pescadores de hombres"?>> Lo normal es lo contrario, sí. Que sea el hijo el que no se entere. El niño mira a su padre, como tantas veces lo hace. <<Pescar hombres es atraparlos. Llevar una cuerda, cogerlos.>> El padre continúa: <<¿Y a dónde los llevan?>> El niño vuelve a mirar a su padre: <<A la Iglesia. Si son amigos de Jesús, los llevarán a la Iglesia.>> El padre: <<¿Por qué hacen eso?>> El niño: <<Porque si los dejas en el agua se ahogarían. Sólo los peces pueden estar en el agua, las personas no. Donde mejor están las personas es en la Iglesia, con Jesús. Pero aquellos hombres estaban en el agua y nadie les sacaba de allí. Sólo los amigos de Jesús tienen una barca tan grande y una casa tan grande donde puedan estar todos.>>
Sencillamente. Sin palabras. El padre empudeció, porque él le iba a contar otras cosas.