desde los pequeños
 
¿Para quién son esos regalos?

 

Llegamos a la parroquia. Los niños traen regalos. Se han convertido, por un momento, en los "reyes" de la situación. La semana anterior les hemos insistido en la necesidad de compartir. Aunque con torpes palabras. Confiando más en el buen querer y hacer de las familias, que en nosotros mismos. Pero sobre todo, deseando que el Espíritu actuase en el corazón de los más pequeños y de los jóvenes.

Un niño se acercó a preguntarme: "¿Para quién son estos regalos?" Su padre, al parecer, no había sido muy claro cuando estaban en casa recogiendo aquello que de otros años no iban a seguir utilizando, y le dijo que viniera a mí a preguntarme.

Su mirada atenta. Es uno de los momentos más preciosos, en los que al escolapio se le presenta la gran oportunidad que le brinda su carisma: Educar a niños y jóvenes. Y... toca ofrecer aquello que yo he recibido antes.

Le dije: "Nos llamaron los Reyes para que les ayudásemos. Querían entregar el mejor regalo a los niños mejores. Estuvimos pensando que, con tantas cosas como tenemos, quizá el mejor regalo sea compartir lo que tenemos." El niño se fue tranquilo. En mi corazón ha quedado la grandeza de la Navidad. Es cierto, el mejor regalo es compartir y ese niño lo ha recibido.