desde los pequeños
 
¿Mañana puedo ir al colegio?

 

Ya son muchos días de vacaciones. Vuelven los recuerdos. Existía un lugar llamado colegio, al que los niños iban de lunes a viernes, algunos días al menos siempre que no fuera fiesta. Y ocurrían cosas en el colegio.

"Papá, ¿puedo ir mañana al colegio?" Se escucha su voz. El hermano mayor, le mira y se sonríe. Dos perspectivas del mismo mundo. Para uno es una lacra, para otro, una alegría. Al mayor le sirve para recordar que allí vivió feliz y contento, que allí ha conocido a sus amigos durante sus primeros pasos y palabras prácticamente. ¡Curioso! Ahora ya no necesita el colegio para tratar con ellos.

El niño pequeño, insiste. No ha visto al escéptico de su hermano mayor. Si le pudiese haber visto, pensaría que es triste perderlo. Concluye su padre la conversación con un lacónico: "Todavía no. Pero queda menos."

Queda menos, ¿para qué? Si es para el colegio, tiene razón. Si fuese para su felicidad, para alcanzar su plenitud. ¡Ojalá! Y qué ganas le pone el pequeño. Parece que es el único que se da cuenta.