La fe no puede quedarse relegada a las sacristías o a los momentos de celebración, a la misa diaria o al tiempo de grupo. La fe puja por salir, mostrarse, ser compartida.
Se puede compartir la fe de forma silenciosa y callada, en las propias acciones, en una entrega que nadie conoce por quién o por qué se hace, ni hacia dónde va. Nos hemos acostumbrado a ver "curas en colegios", "cristianos comprometidos" en todos los lugares. Pero pocos se preguntan qué hacen allí.
seguir >>> |
|
|