¿Cómo me veo? ¿Cómo me reflejo a mí mismo? ¿Qué digo de mí y qué no digo? ¿Qué muestro y qué escondo? ¿Cómo percibo mis capacidades, mis pasos, el pecado y la obra de Dios en mí? Estas preguntas, y tantas otras a las que da lugar esta ficha en el encuentro personal, son claves vocacionales de primera magnitud. La propia imagen muchas veces también se encuentra herida y requiere curación, misericordia y atención para que pueda servir plenamente al plan de Dios en mí.