Iniciamos un diálogo con una persona. Nos hemos acercado a ella porque queremos escuchar otra voz diferente, una palabra amiga que me invite a caminar de diferente manera. Sin embargo... ¡nos sorprendemos! Escuchamos más de lo que esperábamos e incluso...
Está claro que no lo sabemos todo, que podemos engañarnos a nosotros mismos. Aunque muchos lo nieguen. Lo cierto es que algunas cosas no se quieren escuchar, o no del todo.
seguir >>> |